En la estepa magallánica, cerca de la frontera con Argentina, el Parque Nacional Pali Aike ofrece un paisaje completamente distinto al imaginario clásico de los glaciares y montañas: aquí el protagonista es la geología volcánica. El recorrido atraviesa campos de lava solidificada, cráteres antiguos y formaciones rocosas que parecen de otro planeta, en un escenario abierto y silencioso donde el viento patagónico marca el ritmo de la experiencia. Durante la visita es común observar guanacos, ñandúes y zorros, además de aves rapaces que aprovechan las corrientes de aire sobre las llanuras. El parque también destaca por sus cuevas y aleros, con vestigios arqueológicos que permiten comprender la presencia humana en el territorio desde tiempos remotos, convirtiéndo en una ruta histórica e imperdible de la región. La distancia desde Punta Arenas es de 194 km en carretera.
